Una de las partes intervinientes en los procesos de mediación es el mediador o mediadora. Que este o esta tenga unas habilidades bien desarrolladas o no puede conducir a un proceso de mediación exitoso…o desastroso. Algunas de estas habilidades que debe tener un mediador pueden trabajarse y mejorarse con el paso del tiempo. En cambio otras son innatas a la persona.

¿Qué habilidades debe tener un mediador?

Estas habilidades deben estar interiorizadas dentro del profesional y no externalizarse. Imaginemos un mediador mirando fija y atentamente a una persona sin pestañear, ¿no quedaría extraño? A continuación te comentamos algunas habilidades que un mediador debe tener en todo proceso de mediación.

Escucha Activa

Esta habilidad permite al mediador o mediadora captar todos aquellos detalles, tanto verbales como gestuales que las partes transmiten. Es fundamental para comprender al 100% las necesidades y posiciones de cada una de las partes. En muchas ocasiones, un gesto puede transmitir más información que unas palabras, y debe ser el mediador o mediadora quien esté plenamente atento a cada uno de los detalles que las partes mediadas emitan.

Paciencia

El mediador o mediadora deben ser capaces de mantener la calma y respetar cada una de las opiniones, ideas y necesidades de las partes, siempre que estas se encuentren dentro del proceso de mediación (es decir, siempre que no ofendan o agredan a la otra parte). El mediador o mediadora deberá escuchar de forma atenta y paciente a cada una de las partes.

Asertividad

La asertividad es una habilidad que debe tener un mediador para expresar, de una forma sincera y clara, los sentimientos, ideas y necesidades. En palabras de la Real Academia de la Lengua Española, se define asertivodicho de una persona: que expresa su opinión de forma firme“. Es una habilidad importante a la hora de tener que reconducir un proceso de mediación, que por cualquier motivo, haya derivado en un asunto que no es el que se quiere tratar, o existan faltas de respeto entre las personas mediadas. El mediador o mediadora debe ser capaz de retomar el control de la situación con respeto y naturalidad.

Foto de Samantha Gades en Unsplash

Empatía

El mediador o mediadora debe ser capaz de ponerse en el lugar de otra persona, llegando a comprender los sentimientos que pueda experimentar la otra persona. Esto permitirá al mediador o mediadora entender la posición de las partes dentro del proceso. No debemos confundir esta habilidad con hacerse partícipe de los sentimientos ajenos. El mediador y mediadora debe comprender los sentimientos, no hacerlos suyos, ya que podría caer en una falta de neutralidad e imparcialidad.

Flexibilidad

El mediador o mediadora deberá guiar el proceso de mediación a través de sus diferentes procesos, pero siempre otorgando flexibilidad al proceso. Si bien es cierto que en todo proceso de mediación hay una serie de pasos (la sesión informativa, la sesión constitutiva, etc.), a la hora de realizar las sesiones el mediador o mediadora debe ser flexible para llegar a acuerdos o soluciones que las partes puedan proponer. Debemos recordar que son las partes la que deben llegar a acuerdos y soluciones por ellas mismas. Debe ser el mediador o mediadora quien guíe el proceso hacia esos posibles acuerdos, por los que el profesional debe flexibilizar dentro de lo posible el proceso y no estar cerrado a ninguna idea en concreto.

Formación

Aunque no es una habilidad que deba tener un mediador o mediadora como tal, es importante que el profesional posea una formación, que idealmente deberá ser relacionada con el ámbito social. Además, deberá contar con la formación obligatoria como el Curso en Mediación Homologado (como el que ofrecemos en Centro Hera) por el Ministerio de Justicia , en el que además trabajamos estas y otras habilidades sociales importantes en un proceso de mediación.

 

¿Consideras que tienes estas habilidades?

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